Mamá en la tormenta

Hoy hay tormenta en este rincón del Norte. Muchos relámpagos iluminan el cielo, y yo, de repente me siento invadida por la angustia. 

Cuenta mi mamá que de pequeña, en unas vacaciones en Quito, vivió una granizada intensa. Luces y sonidos eran parte de los efectos especiales de ese intimidante espectáculo que no se veía en Ambato -según ella- con semejante intensidad. 

Hoy, a miles de kilómetros y decenas de años de ese evento de su infacia, recuerdo el relato esa historia capturada para siempre a través de sus tiernos ojos. Entonces, entiendo mi ansiedad. Quiero proteger a la niña. 

Hoy vive en Quito. Yo no tengo miedo. Si hubiese relámpagos también allá, me gustaría estar cerca, porque ella, la que siempre me protege, todavía hoy se cubre atemorizada por los rayos. Por eso, cuando llueva y empiecen los estruendos, quisiera poder abrazarla y decirle que no nos va a pasar nada, que vamos a estar bien. 

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